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LA CATEDRAL
Entre los templos de la diócesis, el lugar más importante corresponde a la iglesia Catedral, que es signo de unidad de la Iglesia particular, lugar donde acontece el momento más alto de la vida de la diócesis y se cumple también el acto más excelso y sagrado del munus sanctificandi del Obispo, que implica juntamente, como la misma liturgia que él preside, la santificación de las personas y el culto y la gloria de Dios.

La Catedral es signo del magisterio y de la potestad del Pastor de la diócesis, y debe ser tenida como centro de la vida litúrgica de la diócesis. Por esto, ha de ser reverenciada por todos los diocesanos y tenida como lugar propio para la celebración de aquellos actos que por su índole manifiestan la vida de la Iglesia particular.

La catedral de Chihuahua fue originalmente el templo parroquial de la villa de Chihuahua, dedicado a San Francisco de Asís. Fue elevada a Catedral el 23 de junio de 1891, cuando el Papa León XIII erigió la diócesis de Chihuahua mediante la bula Illud in primis, señalándole como territorio todo el estado del mismo nombre, segregándola de la diócesis de Durango.

La Catedral pasó a ser metropolitana cuando la diócesis fue elevada a la categoría de arquidiócesis por el Papa Juan XXIII el 22 de noviembre de 1958 mediante la bula Supremi Muneris, asignándole como sufragáneas las diócesis de Sonora (Hermosillo) y Ciudad Juárez, y nombrando como primer arzobispo al mismo Antonio Guízar Valencia.

En 1950, la Tarahumara fue convertida en misión sui juris, dependiente de la Congregación de Propaganda Fide; en 1958 se convirtió en vicariato apostólico y en 1993 en diócesis.

En 1966 se creó la prelatura de Ciudad Madera, la cual se convirtió en diócesis en 1995 con el nombre de Cuauhtémoc-Madera. En 1977 se creó la prelatura de Nuevo Casas Grandes, la cual se convirtió en diócesis en el año 2000. Finalmente, en 1992 fue erigida la diócesis de Parral. Todas estas diócesis son sufragáneas de la Arquidiócesis de Chihuahua.

LOCALIZACIÓN


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